"Joder..." pensé con mirada más que asesina enfocada hacía mi profesor de Opinión publica. Ella estaba a mi lado, compartiendo mi cara de aburrimiento. La miro, ella me mira y ambos sostenemos miradas, no sabría explicar si de complicidad, extrañeza, o de algo más... La mirada más larga del mundo, pensé (y pienso). cuatro largos minutos descubriendo nuestra esencia desde la última fila de aquel aula en una alegre mañana gris. Poco a poco, y sin mediar palabra, nos fuimos acercando más, y más... hasta limites insospechados por la situación. Yo empiezé a acariciarle la pierna, ella respondio... hasta cotas que a usted costaría imaginar. Sumergidos en aquella especie de extasis sexual que no podía explicar... hasta que aquella maquina infernal chilló devolviendome a un nuevo día.Y la palabra dedos?